sábado, 23 de enero de 2010

Un Lugar para mí

Aparece, aparece, lejana e infinita,
la luz del horizonte prometido.
Esta mirando mi ventana y enseña
mis sendas futuras, mi destino.

Aun yo entre cadenas celestes
mañanas largas le sigo suspirando.
Pienso en mí, en la vida y en tantas cosas
ahogando mis deseos de libertad.

¡Soy feliz!, ¡Lo juro!, ¡Lo soy!
Mas preso de mis antojos no me invaden
las risas, la dicha de mis parientes.
Encerrado en mi silencio sigo versando.

Las palabras que escribo son lágrimas.
Son hielo que se derrite a la luz candente.
Son piedras de un granizo de acero
que caen hiriendo, matando y destruyendo.

Muy exiliado de mi mundo, de la gente,
pienso en casa como si fuera un lugar vacío.
Los sentimientos tienen ojos, tienen piernas.
Caminan por mí y no los veo.

¡Quiero salir!, ¡Quiero ser libre!, Mas las voces
siguen hablando, siguen riendo.
Quiero quizás un lugar para mi solo.
Quiero, no sé, tal vez.......
un lugar para poder llorar.

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