jueves, 28 de enero de 2010

Mirada en Rojo

Miré tus ojos en rojo, queriéndome.
Me suplicaste un beso, un abrazo, un silencio.
Donde el marchito color de la aurora fallece
junto al lejano canto del viento y de las olas.

Miré tus ojos, tu boca,
tu cabello negro empapado de lluvia,
tus pechos erguidos, tu cuerpo desnudo,
tu pureza ofrecida sobre mi cama en penumbra.

Te dije, "te quiero", y tu no me oíste.
Te dí tanto de mí y no estabas contenta.
Te acaricié y te besé sin darme descanso.
Me consumí en tu piel hasta quererme morir.

Pensar que estabas de mi tan enamorada.
Que por ti olvidé dónde estaba mi vida.
Pensar que negué por amarte tantas cosas,
mi corazón, mi alma, ¡ a Dios!

Qué difícil es, conteniendo la mirada,
ahora entiendo, decirlo todo.

Después la mañana, el sol en el rostro.
Después, el miedo, la soledad en los ojos.
Miré los tuyos en rojo de nuevo.
Nos dimos tanto silencio.

Te lloré teniéndote en mis brazos, te supliqué.
"¡ Quedate!", te dije, con la voz entrecortada.
"No regreses a la vida del mundo otra vez a perderte".
Tú, sin oír más palabra, me dijiste adiós.

Hoy han pasado casi dos años.
Ninguna llamada, ninguna foto, ningún mensaje.
No sé si recuerdas cuántas cosas te dí.
Cuántas cosas dejaste incluyendo tu pena.

No sé si de algo me pueda servir,
con todo el deseo de que vuelvas a mi lado,
aceptar que ha sido todo mi culpa,
decirte, con la mano en el corazón
amor.....que lo siento tanto.

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