sábado, 23 de enero de 2010

El Huracán

Hay veces,
cierro mis ojos casi involuntariamente.
De miedo.
Apenas logro contener el dolor tras los golpes.
¡La impotencia es tanta!

Hay veces,
grita y grita tanto sin parecer cesar.
Yo me escondo.
De miedo.
Bajo mi cama espero rezando el final del infierno.

¡Es el Huracán!
El que me dio la vida y hoy me esta deseando la muerte.
Es ese humano transformado.
Agigantado por una cruel inconsciencia.

De vientos rápidos y fuertes es.
De vientos
que llegan y azotan nuestras espaldas,
nuestros rostros y miembros.

Tan querido y tan ciego es.
Imposible contrariarlo porque mata.
Se alimenta de amenazas y de caprichos violentos
por sólo mostrarnos quién manda y quién decide.

Cuando llega muy tarde a casa
después de llorar, mamá me esconde y ella lo espera.
Lo ve, lo contiene,
temblando lo acaricia.
Mamá......¡ es tan valiente !

Después, muy después,
el Huracán continua con su obra infernal.
Primero, grita
luego agrede.
Mamá lo acepta siempre así y yo me escondo
cobarde a llorar.

Hoy cumplo un año más de vida y sin quererlo
después de tiempo con un sentimiento muy profundo lo vuelvo a recordar.
Entonces cierro mis ojos
casi involuntariamente
y le digo a Dios :
gracias, muchas gracias por quererme,
por olvidarme tanto,
por no estar aquí.

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