miércoles, 7 de abril de 2010

Quiero sexo

Quiero sexo, sexo, sobre todas las cosas.
Una mujer desnuda, ¡ senos !.
Miradas que me atraigan.
Quiero sexo, envenenarme de carne,
de besos sucios y prohibidos.

Quiero sexo, sexo, solamente sexo.
El mundo me estorba mas yo continuo
en el placentero universo del éxtasis puro
bajo la piel fría de una mujer de la calle
vendida a la miseria con humildad.

Quiero penetrar, quiero besar.
Quiero rendirme y no regresar de este vicio.
Una sonrisa me tienta entre la oscuridad
mostrando la entrepierna con una caricia.

Quiero sentir elevarme muy alto
sobre el hedor intenso de la insignificancia,
regalar mi alma sin ver quién me juzga,
quién o qué me retiene en el vacío.

Quiero sexo, sexo y nada más.
Mi vida entera por una vagina húmeda,
por un par de nalgas excitando
los sentidos ocultos de mi miembro viril.

Quiero sexo y no me importa a quién engaño
si soy yo quien la mentira recibe.
No me importa si quedo por todos marginado.
Tan sólo me interesa del momento gozar.

No me importa que digan y después murmuren
las mentes que saben que no soy feliz.
Del dinero ahorrado y del tiempo perdido
y que ahora anhelo para un loco placer.

Quiero sexo, sexo y sexo.
Ahora lo sé, el amor no existe.
Porque no tienes ganas, por tus prejuicios.
Te cubres de mi deseo sabiéndome perro
de tu aliento caliente y de tu piel.

Mañana en la calle por demás solitario
mi pasión venderé a quien la quiera por comida,
alterando con rabia nuestro itinerario,
sabiendo en el fondo y sin que nada reciba
que tú y más nadie eres y por siempre serás,
aunque ya no me toques,
el gran amor de mi vida

Mamá y Yo

Mamá me mira hay veces como queriendo llorar...

Desde la ventana la flor es seca
por el sol del verano cantor.

Asfixiándome
me aprietan el pecho
las culpas no reconocidas,
la falta de una autonomía sentimental.

Es martes, es tarde
y no se ha ido.
El tumor que tiene no le ha destrozado el cráneo.
Me observa por ratos y me sonríe
cual mar que entrega y quita el flagelo lento de sus olas.

Es todo un alivio, una oración,
un poema a la ternura
cuando con sus caricias retiene mi corazón y hace
vano el intento mio de dejarla.

Mañana será otro día. Mañana,
sus ojos estarán otra vez en el paso de mi mente olvidadiza,
en la ventana
donde la tristeza y la soledad distorsionaron nuestras vidas.

¡ Mamá, es el ser más maravilloso !
Dios sólo sabe de Gloria cuando la tengo a mi lado.
Es la sublimidad del amor
cuando en sus brazos me siento el hombre más fuerte del mundo.

Mamá, es ese apoyo, esa mano infaltable.
Es ese cayado que sostiene mi vida.
Por mi error, la distante, la inerte,
¡ la abandonada !.

Ahora entiendo.
Cuántas cosas me dijiste.
Cuántas más no te supe comprender.
¡ Qué tarde es sentirse arrepentido ahora, Mamá !

Mira, oh Dios, a mi ángel en el cielo.
Desde su minúsculo espacio azul....

Mamá me mira hay veces como queriendo llorar

La Escalera del Destino

Alcanzo La Escalera del Destino,
un día,
cuando al sol no se le antojó brillar,
cuando a la luna
no se le vio más como una estrella.

La alcanzo
y abrazo como un naufrago a la arena
su inesperado peldaño,
ese "hay veces extinguido milagro para poder vivir".

¿ Y quién pudiese atreverse a definirme ?
¿ Quién con su sano o vano juicio
pudiese superar mi apogeo en el peldaño
abrazando algún otro inalcanzable desafío ?.

Hoy,tengo la más certera sensación
de que existe alguien allá arriba que me llama.
Alguien, quien ha visto mi mirada flotar
sobre los escombros de este mundo destruido.

La Escalera del Destino.
La zigzagueante secuencia por seguir.
La intercalada serie de peldaños,
antes, tan imposibles y llorados por mi;
es hoy la base de mi inicio,
la luz imaginaria al final del puente.

Quisiera conocer qué puede ser
poner los pies sobre el siguiente peldaño,
qué puede ser, sobrevivir tras la emoción,
qué puede ser sentir mi corazón,
tener un nuevo sueño en el alma.

Hoy dejo una lágrima caer
y no me importa por quién es.
Hoy, alcanzando La Escalera del Destino
me atrevo a subir a mi suerte
y no miro atrás.