Voy a subir a la cima más alta para verte,
Luz de Sol, de vida.
Yo no canté como lo hicieron las especies.
Yo
me encerré a esperarte.
Desde mi rincón la gana me consume,
me va dominando.
Nunca supe en mi vida lo que es ilusión.
Tengo miedo, ¡ pavor !
Pero quiero ir.
Quiero alcanzar el cielo.
Formarme una nube de la espuma blanca
para que llueva sobre quien yo quiera y pueda
después esconderme.
Te quise tanto, mucho antes de encontrarte.
Te amé más que a mi mismo.
Fuiste Dios el que me cuida muchas veces
y aún ahora.
No hay canto mío, ¡ no lo hay !
Sólo silencio, premura de dolor y suplicio.
De repente no te sea suficiente,
oh, implorado sueño mío.
¡ Mira, mira cómo desde mi alma
todo en mi se derrumba !
La ausencia de amor y de cariño no me endurece por dentro
¡ me destruye !
Hoy cuando pueda verte al fin
te ofreceré el río seco de mis lágrimas,
el aire que respiro del jardín,
mi ensombrecida vida.
Cuando se haya ido la noche.
Cuando ya de todo y de todos se aleje.
Cuando se arrincone en mi lugar.
Cuando me encuentre en abandono.
Voy a subir a la cima más alta, ¡ voy !
Para pedirte perdón.
Para darte la razón que tuve al huir de ti.
Esa que tanto me pediste:
La llave de la prisión en la que he estado tanto tiempo
desde su triste adiós.
Voy a subir, ¡ subir !
Dios,
cómo no sé si caer.
Ahora que te asomas en la linea horizontal me doy cuenta de todo.
¡ Oh, Luz de Sol !
En el instante más sublime de mi soledad.
Tú, ella y yo
¡ juntos !
Así, y para siempre así.
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