viernes, 7 de enero de 2011

Aquella Noche

Hubiera dado cuánto pudiera por decirte que te amaba aquella noche. Hubiera sido frágil como tú, débil como tú, dulce como dulce aquella vez lo fuiste. /Pero la piedra del miedo era enorme. La culpa era enorme. El camino largo obstruido por tantas ilusiones falsas impedía, me decía en el corazón que nunca serías para mí. /Te escribí cuanto verso pude inspirar. Busqué tu mirada en cada estrella alumbrante. Mas no encontré aquel fulgor que de tus ojos desprendías al mirarme siempre. Ni en la Luna que esperaba siempre algo más de mi. /Te llamé, estando frente a la nada. Te imploré cuántas veces me fue posible. Te busqué esa misma noche en el vendaval de mis sueños mágicos. Pero sólo encontré a nuestros rostros llorando en ellos. /Hubiera dado cuánto pudiera, en verdad. Te hubiera abrazado fuertemente ¡ besado! Te hubiera convencido para que nunca perdieras la esperanza de vernos juntos algún día. Pero todo fue como no quisimos. /Hoy, ya toda explicación está demás. Más aún cuando el valor que tanto presumía tener me es tan escaso. Miro tus lágrimas apunto de caer y no evito sentirme miserable. /Te tienes que ir muy lejos, ¡ Si !. ¡Oh, frágil cariño! Que distinto sería todo si yo........si yo hubiera.... /En medio del silencio. Ya es muy tarde. Y no sé qué más decir. /Desde lo más hondo de mi corazón, te pido perdón por haberme callado cuando pude haberte dicho la verdad de lo que sentía. Créeme. Hubiera dado cuanto pudiera porque supieras que te amaba tanto aquella noche. /Hoy no sé si más que antes. Sólo sé que si siento todo este dolor dentro de mí crecer es porque aún te pienso, porque te extraño, es porque aún te quiero tanto, amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario