Desde las sombras te escribe a escondidas,
tu hijo,
el hombre más odiado del mundo.
Desde la fría loza,
entumecido.
Desde esta celda a oscuras solitario y enfermo
el llamado: seis cientos sesenta y seis.
Te escribe,
para reirse de tu promesa de vida eterna,
para burlarse de la creencia de que existe una fe
que mueve montañas.
Pues han sido tan fuertes los golpes,
los gritos de "basta" callados,
las noches de hambre y de sed,
las frustraciones continuas.
¡ Si !
¡ Yo maté !
Yo me perdí en la droga, en el alcohol.
Yo dejé mil familias llorando destruidas.
Mi madre, mi padre, mis hijos, mis amigos....¡ mi amor !.
¿ Acaso la piedra moviste ?
¿ No fue mi corazón tan tuyo tantas veces ?
Cuando en tu casa oraba por todos menos por mi
¡ No me viste, tú , Dios de los Buenos !.
De pronto una lágrima negra ensucia
las arrugas de mi rostro decaído.
De repente, el cayado que sostenía mi esperanza
se rompe, se hace cenizas.
¡ Y dónde estas ahora !
El cielo también cubre en las noches
mi infierno
no lo olvides.
No olvides que fui siempre yo
aunque los años de mi sentencia hayan sido tantos.
El tiempo demacra el cuerpo
mas no el alma.
Hoy me suprimen los sueños,
me suprimen los derechos de humanidad.
Hoy me dicen que me olvide de vivir
mas yo miro en la distancia el campanario de tu iglesia y me pregunto...
¿ Dónde estas tú ?
Sólo recuerda que si me fui de tu cuidado
hoy soy la oveja perdida que le hace falta a tu rebaño.
Te dejé una petición al pie de mi celda:
¡ Por favor !,
Desde el umbral de mis ruegos te lo imploro:
¡ acuerdate de mi !.
Soy el hombre más malo del mundo, ¡ el peor !.
Tu hijo,
el seis cientos sesenta y seis.
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