miércoles, 7 de abril de 2010

Mamá y Yo

Mamá me mira hay veces como queriendo llorar...

Desde la ventana la flor es seca
por el sol del verano cantor.

Asfixiándome
me aprietan el pecho
las culpas no reconocidas,
la falta de una autonomía sentimental.

Es martes, es tarde
y no se ha ido.
El tumor que tiene no le ha destrozado el cráneo.
Me observa por ratos y me sonríe
cual mar que entrega y quita el flagelo lento de sus olas.

Es todo un alivio, una oración,
un poema a la ternura
cuando con sus caricias retiene mi corazón y hace
vano el intento mio de dejarla.

Mañana será otro día. Mañana,
sus ojos estarán otra vez en el paso de mi mente olvidadiza,
en la ventana
donde la tristeza y la soledad distorsionaron nuestras vidas.

¡ Mamá, es el ser más maravilloso !
Dios sólo sabe de Gloria cuando la tengo a mi lado.
Es la sublimidad del amor
cuando en sus brazos me siento el hombre más fuerte del mundo.

Mamá, es ese apoyo, esa mano infaltable.
Es ese cayado que sostiene mi vida.
Por mi error, la distante, la inerte,
¡ la abandonada !.

Ahora entiendo.
Cuántas cosas me dijiste.
Cuántas más no te supe comprender.
¡ Qué tarde es sentirse arrepentido ahora, Mamá !

Mira, oh Dios, a mi ángel en el cielo.
Desde su minúsculo espacio azul....

Mamá me mira hay veces como queriendo llorar

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